La Biografía Prohibida de Luis Lacalle Pou








 Abogado, esposo, padre de tres hijos y medalla de bronce en “banderas” en Atenas 2004, Luis Lacalle Pou nació en Montevideo en 1973, es hijo de un expresidente y actualmente candidato a la presidencia por el Partido Nacional (PN). 


BIOGRAFÍA PROHIBIDA

Luis tuvo una infancia feliz, encerrada en un mundo de privilegios y alegrías. Hasta que una tarde de cuando tenía 16 años, su vida dio un vuelco inesperado.

Todo comenzó cuando salió del club y nadie pasó a recogerlo. Fue entonces que se le cruzó por la cabeza una idea arriesgada, terrible y a la vez fascinante: tomarse un ómnibus.

Preguntando llegó hasta la parada. Allí lo deslumbró el estiramiento de los brazos ante la cercanía del ómnibus. Luego de un rato comprendió que, mediante tal acción, los ciudadanos le comunicaban al chofer del medio de transporte que deseaban acceder al mismo. Repitió el gesto con éxito.

Subió y, entre risitas compadronas e inseguras, pidió que lo llevaran hasta su casa. El guarda comenzó a reír de un modo macabro. “Este pibe es un boludo. Con pibes así no se puede, ¡no se puede!”, exclamó dando pie a la carcajada de todos los pasajeros. Caminó hasta el fondo y, humillado, se sentó en el último asiento, mientras en su cabeza resonaba una frase que lo marcaría: “no se puede, no se puede, no se puede”.

En 1990, en la fiesta de cumpleaños del pequinés de Gonzalo Aguirre, Luis conoció al terapeuta argentino Jorge Bucay, con quien comenzó a tratarse.
“Lo primero que hice fue sacarle de la cabeza la idea de que era un boludo incapaz. Transformé sus pensamientos por la negativa en acción por la positiva”, nos cuenta Bucay mientras se prepara un huevo frito en short y medias. “Para ello era fundamental quitarlo de la burbuja en la que había sido criado”, agregó tras quemarse con aceite y putear.

Luego de tres meses de terapia, Luis ya sabía lo que era una chismosa, conocía el recorrido de todos los ómnibus y diferenciaba perfectamente una garrafa de 13 kilos de un primus. Un año después, atravesaba con su auto Avenida Italia y descubría el norte de la capital, llegando incluso a parar en un almacén para comprar un kilo de fideos Adria.

Su rebeldía en aumento también comenzó a manifestarse en el seno familiar. Por ejemplo, cuando en el verano de 1991 en Punta Cana dejó los carozos de las aceitunas sobre la mesa, escandalizando a Gustavo Penadés. O cuando en la navidad del 93 se negó a ponerse el gorrito de Papá Noel que Julita le había tejido, idéntico al que ya lucían su padre y José María Aznar.

En materia amorosa, Luis también fue un rebelde. Mientras sus padres querían casarlo con Cecilia Herrera Gallinal Saravia Gómez, alias Pipi, él se ennoviaba con Alejandra Gómez Saravia Gallinal Herrera, alias Mimí. Y tras una breve relación con Sofía Gómez Gallinal Saravia de Herrera, alias Fefi, terminó casándose con Lorena Ponce de León, alias Loli.

“Loli es una gran persona. Me hace acordar a la historia del perrito que se perdió en el bosque. El león lo encontró y le preguntó qué estaba buscando. El perro lo miró con ojos sabios y le dijo: «busco la libertad que me da la eterna búsqueda»” [Nota del autor: durante la entrevista Bucay relató casi una decena de cuentos breves cuyas moralejas rara vez tenían algo que ver con lo que se le preguntaba. Consideramos ético mencionar al menos uno].

Hacia 1999, Luis sorprende a su madre tendiéndole la cama y lavando la loza durante varios días seguidos. Fue entonces que Julita Pou decidió premiarlo otorgándole un lugar en su lista como candidato a diputado, cargo al que finalmente accede.

“Ahí Luis comprendió que quería llegar a ser presidente. Es como la fábula del Rey de España y el gato rengo...” explica Bucay mientras moja un codito de pan en la yema del huevo.

“Lo difícil fue armarle un perfil político, una plataforma programática. Lo que hicimos, entonces, fue poner en una bolsa cien papelitos con verbos, y sacamos cinco. Bueno, esos cinco son la base de su programa: pensar, soñar, leer, investigar e innovar”, nos cuenta el terapeuta ya pasando la lengua por el plato.

Estos cinco verbos Lacalle Pou habrá de memorizarlos y repetirlos de un modo casi demencial, a veces inconveniente, como cuando en una reunión secreta de defensores de la Ley de Caducidad, se le escapó un “Investigar”. Otras veces, estos errores le provocaron buenos momentos: “vamos a innovar, vamos a innovar” le dijo una noche a su esposa en medio del acto sexual.

Con su discurso por la positiva basado en cinco verbos, Lacalle Pou fue creciendo políticamente, hasta lanzarse como pre-candidato a la presidencia por el PN en 2014. “Parecía que Larrañaga se lo comía en dos panes, pero el guapo se durmió en los laureles y el cuquito le ganó de atriqui. Se lo empomó bien empomado” asegura el politólogo Óscar Botinnelli analizando el porqué del triunfo de Lacalle Pou en la interna.

Luis armó su equipo de gobierno con gente nueva, capaz y equilibrada. Ý también integró a Graciela Bianchi, como resultado de una prenda en un “Verdad o Consecuencia” que perdió con Jorge Larrañaga.
Pero la profesora parece haberle traído demasiados dolores de cabeza al candidato blanco, razón por la cual éste no descarta enviarla a Disney junto a su padre y su madre, al menos hasta que pasen las elecciones.


¿Ganará Lacalle Pou el balotaje? ¿Uruguay tendrá un presidente sin canas? ¿Un yorkshire será el sucesor de Manuela? ¿Es verdad que el pequinés de Gonzalo Aguirre murió abotonado con el rottweiler de Zabalza? ¿Dónde aprendió Julita Pou a hacer gorritos de Papá Noel? ¿Y cuál es la razón de ser de la señora que pregunta “no te sentís solo” en el spot de Germano? Interrogantes que sólo el tiempo logrará responder.